domingo, 3 de marzo de 2013

Comunicado del Departamento de Trabajo Social

Comunicado del Departamento de Trabajo Social
Bogotá, Marzo 01 de 2013
Las profesoras y los profesores del Departamento de Trabajo Social en distintos espacios de discusión colegiada hemos reflexionado sobre la crítica situación que afronta la Universidad y las repercusiones negativas de ésta sobre la actividad docente y la calidad educativa.
El movimiento de los trabajadores, cuya justeza es indiscutible, expresa una serie de problemas acumulados y estructurales y debe convocarnos a adelantar un diálogo profundo y bien informado que permita abordar la situación de la Universidad en su conjunto, para de esta manera evitar que las labores académicas se vean abocadas a suspensiones frecuentes por las crisis recurrentes y situaciones graves que se avizoran si no se toman medidas de fondo pertinentes.
El claustro de docentes considera que el problema salarial de los trabajadores debe ser tratado con diligencia por parte de las directivas y de las entidades del gobierno comprometidas, pero que sin embargo este no es el único problema que la coyuntura nos plantea. La tan reiterada crisis de la Universidad se expresa además en:
1. El deterioro progresivo de la infraestructura y la dotación del campus
2. La congelación de la planta docente y administrativa en medio de un crecimiento sostenido de los programas académicos, de las sedes y del número de estudiantes.
3. Las nuevas formas de contratación de docentes de planta, estimuladas por el Acuerdo 016 de 2005, la cual genera profundas inequidades salariales.
4. Las pésimas condiciones salariales de los docentes ocasionales, vinculados con remuneraciones vergonzosas, por debajo incluso de las llamadas universidades de garaje.
5. La privatización de los postgrados de la Universidad. Es evidente la existencia de dos universidades: una pública para los pregrados y una privada para los postgrados.
6. La ausencia de una real política de bienestar docente y estudiantil, la precariedad de becas y estímulos para estudiantes de pregrado y la suspensión de las llamadas “becas” de postgrado. Ésta última situación, sin una explicación o información clara por parte de las directivas universitarias.
7. El crecimiento progresivo y sostenido de “asesores” para los cargos directivos del nivel nacional, de sedes y de Facultad.
8. La invisibilización de los cuerpos colegiados en la toma de decisiones fundamentales para la universidad. Un ejemplo de ello está en el cambio de exámenes de admisión, asunto definido desde la Vicerrectoría Académica, sin una discusión suficiente y aprobación explícita del Consejo Académico.
El listado de problemas puede ser mucho mayor pero todos ellos hablan de una grave crisis de financiación de la educación superior, de una política gubernamental que privilegia la cantidad y que mide la gestión por el número de graduados, de programas ofertados y de sedes funcionando. De una política que concibe la labor del profesorado como una labor eminentemente docente y que desestimula y sanciona la investigación y la extensión.
La crisis también refleja el agotamiento y el deterioro de los espacios académicos de decisión colectiva, debido al desconocimiento sistemático que las directivas de la Universidad y que el CSU, hacen de las decisiones tomadas en los claustros y colegiaturas y en los espacios por excelencia de deliberación de los asuntos académicos.
Estos asuntos merecen discusión, por lo que hacemos un llamado a los colegas y estudiantes para que evitemos la dispersión y procuremos espacios que nos permitan informarnos, debatir y proponer salidas a la crisis. Todos y todas estamos preocupados por la suspensión de las actividades académicas, consideramos además, que los bloqueos no son el mejor mecanismo de presión, pues no permiten la discusión, afectan procesos que causan costosos e irremediables daños y provocan tensiones internas que desgastan y desvían la atención sobre lo realmente importante. Sin embargo, nos preocupa que nuestra “normalidad”, nuestras rutinas y actividades cotidianas, nos mantengan al margen de los problemas estructurales de la Universidad, nos hagan cómplices de condiciones laborales indignantes, de situaciones internas de gran inequidad, y sobre todo de poner en riesgo el derecho al trabajo digno y a la educación pública de calidad.
Hacemos un llamado a las directivas de la Universidad y de las diversas facultades y departamentos para que convoquen discusiones y labores activas de reflexión sobre la situación de la Universidad.
Los profesores y las profesoras proponemos trazar una ruta que nos permita adelantar múltiples actividades para superar la crisis en cuestión. Entre ellas:
1. Sistematizar las alternativas de solución que, desde hace varias décadas, vienen expresando tanto los estamentos del alma máter como los sectores sociales e institucionales que la rodean, para resolver las crisis de la Universidad Nacional de Colombia en particular y de la educación pública en general.
2. Crear un grupo de expertos en la Universidad Nacional de Colombia, cuyos miembros provengan de sus propios estamentos, para que asesoren al rector en la construcción de una agenda compartida vinculante sobre el presente y el futuro de la misma.
3. Crear una comisión que diseñe, ponga en marcha, siga, evalúe y ajuste en el país acciones de comunicación y formación sobre la situación de la Universidad Nacional de Colombia en particular y de la educación superior en general que no sólo sensibilice a la sociedad colombiana en torno a ella sino que la organice y movilice.
4. Solicitar a las instancias de planeación del orden nacional y de la ciudad –Consejo Territorial de Planeación Distrital y Concejo Distrital– ilustración en torno a los resultados, los efectos y los impactos de las pautas trazadas por las administraciones distritales en el POT y sus revisiones ulteriores sobre la Universidad Nacional de Colombia.
5. Solicitar a los profesores expertos en ordenamiento territorial evaluaciones sobre la posición y la condición de Universidad Nacional de Colombia en el POT y sus posteriores revisiones.
El claustro de docentes del Departamento respalda la labor de los representantes profesorales, valora sus esfuerzos por informar, convocar y animar la reflexión y la discusión y rechaza los pronunciamientos desinformados que a la voz de trinos irresponsables del Rector, piden la renuncia del Representante al CSU Mario Hernández.
Hacemos un llamado para que las directivas de la Universidad convoquen a espacios amplios de discusión, para que informen públicamente sobre la situación de la Universidad Nacional y presenten sus propuestas y planes para hacer frente a las mismas. Invitamos a los docentes a evitar las confrontaciones internas y los animamos a que dinamicen y asistan a espacios de información y diálogo respetuosos.

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