martes, 23 de septiembre de 2014

Contra la militarización de la vida y por la objeción por consciencia (I Parte)


Por: Universidad Pública Resiste
“Nadie puede ser obligado a montarse en un camión de reclutamiento”
En una sociedad donde la violencia, el conflicto y la militarización son practicas tan interiorizadas por los individuos como resultado de las estrategias e instrumentos de orden estatal, las acciones y actitudes como el temor por ser remiso y encontrarse en la calle con un camión militar reclutando, o ver como se le suspende a un amigo o hermano mientras va transitando para identificarse, se han vuelto situaciones naturales y comunes.
No obstante y al ver innumerables veces este panorama en la ciudad, surgen diferentes percepciones y posiciones frente a un debate que sobrepasa lo rutinario, para ser una discusión con un contenido político de gran envergadura y análisis.
Por un lado y en términos de las denominadas “Batidas”, se puede evidenciar su carácter ilegal y violatorio de los derechos humanos, esto debido a que es ilegal detener jóvenes en lugares públicos para ser señalados como remisos, ser conducidos a concentraciones militares o ser obligados a prestar servicio militar. En este sentido, cabe entonces señalar y reafirmar que las batidas no tienen orden de retención y por ende, sino no tienen esta orden, son ilegales.
Así mismo, en diferentes ocasiones los militares se encuentran haciendo las batidas en sitios públicos con herramientas o armamentos de guerra, lo cual está prohibido por ley, puesto que pone en peligro la vida de los ciudadanos.
En lo que respecta a la norma, y para referirse al reclutamiento forzado, este está prohibido por el artículo 28 de la constitución política colombiana y por la sentencia C-879 de 2011 de la Corte Constitucional.
Pago de la libreta militar en la universidad
“Ni libreta militar, ni batidas ilegales”
Aunque para muchos jóvenes el trámite para definir la situación militar y pagar la libreta no genera extrañeza, cabe afirmar que no tener libreta militar no es un delito, no es penalizable y por ende tampoco puede ser un argumento para la retención. Lo que evidencia este proceso es una clara vulneración y violación del derecho al trabajo, la movilidad y la educación, puesto que sin la libreta militar, las Universidades niegan la posibilidad de graduarse y poder obtener el título y diploma profesional. Así mismo, empresas públicas y algunas privadas exigen la libreta militar para desempeñar un cargo o función laboral.
Objeción por conciencia
 “Nadie está obligado a hacer lo que su conciencia rechaza”
Tras estos hechos y situaciones, en el último tiempo se intentado visibilizar de manera más contundente una práctica política que ha sido invisibilizada según muchas conveniencias, esta práctica denominada “Objeción por Conciencia” es el derecho que tienen todas las personas de no acatar o aceptar, cualquier tipo de mandato que entre en contradicción con sus creencias, al ser consideradas contrarias a su conciencia.
Si bien, como ya se ha expresado, el derecho a objetar no se ha visibilizado en nuestra sociedad, el fin de esta herramienta es tener una posibilidad de defender la decisión tomada y plantear de manera abierta desobediencia ante la escuela, el Estado, etc., siempre que estos intenten vulnerar las convicciones, las ideas o creencias de las personas.
El derecho a la desobediencia debe ser respetado o por lo menos revisado por los entes jurídico-administrativos como lo plantea el artículo 18 de la Constitución Política Colombiana, así como los artículos 85 y 93 y la sentencia C-728/09 de la corte constitucional, los cuales ratifican la libertad de conciencia.
Rehusarse a prestar el servicio militar, es un ejercicio legítimo de la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, es por ello que la Objeción por Conciencia va más allá del servicio militar obligatorio, es una  acción de desobediencia y una práctica política.
En un contexto de violencia y de guerra, como es el caso Colombiano, las prácticas militaristas se han introyectado en los individuos y se han ido naturalizando, a  través de diferentes instituciones, como la escuela, la familia, los medios de comunicación, etc, es un patrón culturar que necesariamente se debe detener, pues en Colombia la guerra la plantean los ricos y son los pobres los que mueren en ella.
Conclusión Preliminar
Tras esta reflexión, lo que se quiere es comenzar a ambientar la discusión en nuestra Universidad y comenzar a exigir ante los entes administrativos de nuestro claustro que la libreta militar no sea un requisito para obtener el derecho a graduarse, porque en un sin número de veces el valor de la libreta militar es desproporcional y desorbitante para muchos jóvenes de estratos en situación de precariedad, y aún siendo bajo el costo en algunos casos, ese dinero se va a los fondos de finaciación de la guerra, y no para educación, salud, u otras necesidades fundamentales de los jovenes. 

Por otro lado, es necesario evaluar si dado que cada vez hay menor interés de los jóvenes a presentarse de manera voluntaria para definir su situación militar, es porque estos no quieren contribuir más a la continuación de la guerra y el conflicto en un país como el nuestro. 

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