
El
pasado 20 de febrero, varias unidades académicas de la Universidad de Antioquia
firmaron un comunicado conjunto enviado a Colciencias como carta abierta
manifestando su preocupación por la manera como se están llevando a cabo las
convocatorias de medición de este departamento administrativo, encargado de la
ciencia, la tecnología y la innovación en el país. Para los firmantes, esta convocatoria
es una imposición.
La
carta señala que “se hace evidente el hecho de que el modelo de medición actual
propuesto por Colciencias es todavía obsoleto, inoperante y excluyente”,
especialmente por la manera como se llevó a cabo la convocatoria 693 de 2014,
“Convocatoria Nacional para el Reconocimiento y Medición de Grupos de
Investigación, Desarrollo Tecnológico o de Innovación y para el Reconocimiento
de Investigadores del SNCTel -2014”.
Esta
tiene por objeto identificar, visibilizar, clasificar y promover los grupos de
investigación de las instituciones de educación que hacen parte del Sistema
Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación -SNCTel-. Además, hace parte de
las actualizaciones anuales de Colciencias para grupos registrados o por
registrar en la plataforma.
Entre
los firmantes de la carta pública se encuentran dos decanaturas, tres centros
de investigación y 33 grupos de investigación de las áreas de ciencias
sociales, humanidades y artes de la Universidad de Antioquia. Critican que al
pretender usar estándares internacionales para la medición se olvida la
realidad de la investigación en nuestras universidades, donde se busca tener
impacto en comunidades específicas y no solo aparecen en revistas indexadas en
lengua extranjera:
“No solo se publica para pares científicos
(que es el público principal de las revistas en ISI y SCOPUS), se publica
también –y en muchos casos fundamentalmente– para pares profesionales, estudiantes
y diferentes comunidades.”
De la
calificación de Colciencias depende que un grupo de investigación ocupe cierta
categoría (A1, A, B, C y D) y, a la postre, de esto depende que estos tengan
mayores recursos para sus actividades académicas e investigativas. Pero antes
de llegar a esta, cada grupo debe lidiar con los obstáculos administrativos y
burocráticos que sus propias universidades ponen a los procesos de inscripción,
calificación y certificación.
La
carta de los profesionales de la UdeA no solo critica el sistema, también
propone algunas soluciones, apuntando a que es posible un “consenso nacional”
alrededor de estos temas: “Es necesario reconocer que Colciencias ha escuchado
la crítica y el debate, y que ha procurado permitir la participación de los
diferentes actores implicados para la revisión del modelo. Pero también es
preciso mencionar que no se ha logrado todavía una modificación del mismo que
resulte cualitativamente significativa y que permita hacer una medición más
eficiente y precisa, que logre reconocer las peculiaridades epistemológicas de
las diferentes áreas del saber.”
A
renglón seguido, afirman: “Si se tienen en cuenta las discusiones realizadas a
lo largo de los años, todo indica que Colciencias no ve razones de peso para
aceptar un cambio radical en el modelo actual. Así las cosas, consideramos
prudente y necesario que Colciencias reconsidere su postura, con el fin de que
se logre dar cuenta del desarrollo de la investigación en sus justas dimensiones
a través de un nuevo modelo.”
Pero la
de la UdeA no es la primera queja -y probablemente no sea la última-. Como
registró El Espectador el 22 de febrero, han sido varios los comunicados
públicos, cartas y derechos de petición que se han hecho públicos desde las
principales instituciones de educación superior del país. Todos coinciden en
que el sistema está mal. Incluso, las críticas van más allá de las ciencias
sociales y humanas, también sectores de las ciencias básicas o naturales se han
pronunciado al respecto.
La
carta abierta de los ‘sociales’ de la UdeA termina pidiendo igualdad sin
renunciar a la exigencia:
“Se pretende un modelo con las mismas
oportunidades para todas las áreas del conocimiento; una mirada de la
investigación que pondere y estandarice, pero que a la vez reconozca las
particularidades de las áreas y las formas diversas que ellas tienen de
construir el conocimiento. Eso es lo que esperamos de una próxima convocatoria
para la medición de grupos y capacidades en el área de ciencias sociales,
humanidades y artes.”
A
continuación, reproducimos el texto íntegro hecho público por las unidades
académicas de la universidad más importante de Antioquia, y una de las más
importantes del país:
Medellín, 20 de Febrero de 2015
CARTA ABIERTA A COLCIENCIAS.
Universidad de Antioquia
TEMA: MODELO DE MEDICIÓN DE COLCIENCIAS EN LA
CONVOCATORIA 693 DE 2014 PARA LAS CIENCIAS SOCIALES, HUMANIDADES Y ARTES.
Los
investigadores, coordinadores de grupos, jefes de centros, decanos y directores
del Área de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes de la Universidad de
Antioquia, abajo firmantes, desean expresar a la opinión pública las siguientes
reflexiones sobre el modelo de medición de grupos e investigadores que desde
hace varios años ha impuesto el Departamento Administrativo de Ciencia,
Tecnología e Innovación (Colciencias), y en especial sobre la Convocatoria 693
de 2014. Estas reflexiones tienen el propósito de poner en cuestión varios
aspectos del modelo, advertir sobre sus inconsistencias y dificultades, pero
también de proponer alternativas de solución que consideramos apropiadas,
necesarias y oportunas.
Después
de realizar una evaluación consultada con los diferentes agentes implicados y
habiendo examinado en profundidad los términos de referencia de la mencionada
convocatoria, se hace evidente el hecho de que el modelo de medición actual
propuesto por Colciencias es todavía obsoleto, inoperante y excluyente. Los
resultados de la convocatoria del año 2013 demuestran que la medición presentó
un panorama incierto en el desarrollo de la producción investigativa de las
universidades y centros de investigación del país, en particular en el área de
ciencias sociales, humanidades y artes. El modelo privilegia un tipo de mirada
altamente cuestionable sobre la producción científica, el patrón de valoración,
los esquemas de reconocimiento y las estrategias de visibilidad de la
producción del área mencionada. Al respecto, pueden identificarse los
siguientes aspectos:
(1) El modelo califica sólo parcialmente el
impacto de la de la investigación en el desarrollo del país. En efecto, muchos
artículos, libros y otro tipo de productos, que proponen hipótesis importantes
sobre el desarrollo social y económico del país, no se publican en revistas
internacionales en inglés, ubicadas en los cuartiles 1 y 2 de la medición de
impacto de las publicaciones registradas por Scopus o ISI, que son las que
privilegia el Asimismo, debe advertirse que buena parte de los resultados de investigación
en el área se publican en libros o capítulos de libro, a los cuales es difícil
conseguirles los soportes de evaluación requeridos por la convocatoria. En su
mayoría, estas publicaciones tuvieron evaluación, edición, revisión de texto y
el consentimiento de sus autores para ser publicadas; asimismo cumplen con un
propósito, tienen un sentido determinado y benefician a alguien, lo que las
hace trascendentes y valiosas; aspectos que Colciencias parece no haber
considerado.
También
debe tenerse en cuenta que no todas las innovaciones que sirven a las empresas
son patentadas, ni es posible conseguir las evaluaciones requeridas para los
productos de secreto industrial u organizacional, que permitan a los grupos
mejorar en las ponderaciones que requiere el modelo para obtener una buena
calificación.
Las
soluciones que impactan a las comunidades y organizaciones a partir de material
de divulgación o procesos
de participación no
son calificadas con
el mismo peso
que la producción de un
artículo científico. Este tipo de materiales puede cambiar la vida de las
personas; mientras que un artículo publicado en una revista ubicada en el
cuartil 1 probablemente no lo haga. En general, la respuesta de los proyectos
con respecto a las necesidades e inquietudes de las personas que se benefician
de ello no son de interés para las revistas ubicadas en los cuartiles 1 y 2.
Dichas respuestas son importantes para las comunidades, lo que debería bastar a
las universidades públicas y a los grupos que se conforman en ellas. No en vano
se considera a la universidad pública el escalón tangible de la carta
constitucional al materializar sus principios y funcionamiento para un noble
propósito: la formación de profesionales y ciudadanos con sentido de realidad,
sintonizados con las necesidades y problemáticas de la región donde se
encuentran.
La
publicación en revistas internacionales permite una mejor visibilidad de la
producción. Sin embargo, la sobreestimación de las revistas internacionales, en
detrimento de los mecanismos de divulgación propios y del impulso requerido
para su mejoramiento, va en contravía de la ruta que han tomado países con
mayor producción científica, como los Estados Unidos, Alemania, Inglaterra o
inclusive España y Brasil (este último, por ejemplo, cuenta con su propio
repositorio y sistema de indexación: Scielo). Esta práctica limita la
circulación del conocimiento y la generación de material en el propio idioma,
mucho más propicio para la enseñanza en una sociedad que no logra todavía altos
niveles de formación en inglés. Estas publicaciones son en verdad productos de
investigación, presentan una alta calidad e implican muchas veces más esfuerzo
académico, en la medida en que intentan expresar temas complejos en un lenguaje
más comprensible y, sobre todo, por cuanto buscan generar impactos educativos y
sociales no tenidos en cuenta en el modelo.
Para
impulsar la internacionalización y la generación de redes de conocimiento,
debemos trabajar en el país, con un plan articulado que permita paso a paso
alcanzar los niveles esperados y los ideales de trabajo deseados con lo
externo. Podemos reconocer los rankings; pero no privilegiarlos, porque con
ello se descalifica y ataca la propia producción de revistas
locales-nacionales, que por lo demás no cuentan con recursos económicos
suficientes para competir en igualdad de condiciones con las revistas
internacionales. No solo se publica para pares científicos (que es el público
principal de las revistas en ISI y SCOPUS), se
publica también –y en muchos casos fundamentalmente– para pares
profesionales, estudiantes y diferentes comunidades. Este tipo de productos
desafortunadamente tienen una menor valoración relativa en la ecuación final
del modelo de medición. Con todo, es igual de importante publicar los
descubrimientos del comportamiento de una proteína, que la herramienta para
generar salud mental en una comunidad agobiada por el conflicto.
Asimismo,
el diseño de instrumentos y productos de investigación exclusivos que sirven
para la gestión innovadora en las empresas, no pueden ser registrados como
modelos de utilidad ni pueden ser evaluados por pares externos, por constituir
en muchos casos secretos empresariales, lo que hace que éstos pierdan impacto
en la ponderación final del modelo. Lo anterior constituye un problema
importante para grupos de ciencias sociales que tienen como objetivo innovar en
modelos administrativos, metodologías de planeación, evaluación y
sistematización, por ejemplo.
Por
otra parte, la validación de las editoriales y de los libros productos de
investigación se ha convertido en un dolor de cabeza para los investigadores.
Prueba de ello es el bajo porcentaje de libros reconocidos en la convocatoria
anterior como productos de investigación con existencia y calidad, en contraste
con el número total de ítems presentados (1.052 de 30.322). Hoy, todos
los investigadores tienen
que mendigar ante
las editoriales nacionales
e internacionales (situación incómoda y vergonzosa), las evaluaciones
que permitieron la publicación, las cuales son, en muchos casos, negadas con
justa y legal razón.
(2) La puesta en práctica del modelo ha desviado
la atención hacia una serie de discusiones áridas sobre la legitimidad de los
datos y la honradez de los La desconfianza generalizada sobre los mismos ha
querido resolverse a través de mecanismos de validación de la información que
en algunos casos son irrealizables, por su complejidad o inaccesibilidad. En
casos de fraude, deben adelantarse las acciones disciplinarias puntuales a las
que haya lugar. Pero no se puede someter a la comunidad científica del país al
desgaste que han implicado las recientes convocatorias de medición. No nos es
posible estar a entera disposición de Colciencias, cada vez que la entidad
decide cambiar los parámetros de su costoso software ni podemos en todo momento
adecuar los grupos al funcionamiento del mismo. Por el contrario, Colciencias
debe favorecer la creación y el trabajo de los grupos, debe estimularlos y
auspiciar lo que hacen, porque es valioso, tiene un sentido y una razón de ser
en relación con la región, con la realidad que se estudia y las problemáticas
que se abordan.
Además,
debe llamarse la atención acerca del hecho de que muchos de los productos
considerados y mejor ponderados en el modelo, ya pueden ser consultados en los
sistemas de información disponibles en el mercado. Existen modelos de software
para la captura y el análisis de la producción científica mucho más versátiles
y ágiles que los propuestos por la plataforma actual de Colciencias, tales como
Scimago, Journal Citation Report, Google
Citations y otros índices internacionales para artículos y libros. Asimismo,
los registros de patentes y modelos de utilidad ya están disponibles en bases
de datos nacionales e internacionales de fácil consulta. La visibilidad puede
ser medida por herramientas como Altmetrics o las redes sociales para
investigadores como academia.edu o research gate. Aunque estas herramientas no
son omnicomprensivas y dejan muchos productos por fuera del espectro medible,
ofrecen una fotografía bastante cercana a lo que el modelo de Colciencias
pretende valorar en su ecuación final.
Si las
plataformas Scienti se potencian como bases de datos, podrían llegar a
constituirse en una herramienta importante. Sin embargo, su utilización no ha
podido ir más allá de la calificación de los grupos. Los esfuerzos crecientes
por aumentar la confiabilidad y validez de los datos, muchas veces incompletos
e inexactos, están llevando al incremento en los costos de producción de la
base de datos completa, lo que involucra costos no deseados al interior de las
instituciones universitarias públicas y privadas. Este tipo de trabajo se
debería delegar a organizaciones especializadas que construyan los datos de
manera diferente, explorando posibilidades de captura diferentes.
(3) Para responder al modelo de medición que
establece Colciencias, se está gastando una gran cantidad de recursos
económicos y humanos. Las tareas que ello implica desconcentran a los
investigadores de sus labores misionales, deteriora la confianza y la
construcción colectiva del trabajo –que se dice debería ser interdisciplinario,
con aspiraciones a convertirse en transdisciplinario–, mientras se fomenta la
competencia, el desempeño individual y las inequidades entre los integrantes
del Además de los costos, este proceso anual (lo cual es también innecesario)
obliga a los investigadores a dedicar horas fuera del tiempo laboral, lo que
afecta la calidad de vida de los académicos y ejerce una mayor “presión” sobre
las ya frágiles condiciones laborales colombianas para profesores,
investigadores y estudiantes de posgrado.
En
2013, 5.112 grupos de investigación se inscribieron en la convocatoria 640 para
la medición nacional de capacidades en ciencia, tecnología e innovación.
Igualmente, 219.482 investigadores dieron el aval para ser evaluados por
Colciencias. Teniendo en cuenta la experiencia de los grupos y centros de
investigación en la Universidad de Antioquia, podría calcularse una dedicación
promedio de 40 horas por investigador y unas 20 horas por grupo para
diligenciar los formatos y conseguir los certificados de existencia de cada uno
de los productos ingresados, sin contar con las dificultades que pueden atrasar
estos procesos. Si cada hora de investigador fuera valorada en $30.000 pesos
como promedio (aproximadamente y
teniendo en cuenta los valores de la Universidad de Antioquia), el
diligenciamiento de los CvLacs tendría un costo de $263.378.400.000
aproximadamente. Sin contar con las horas de ajustes, capacitaciones y otro tipo
de dedicaciones necesarias.
De otro
lado, en Colombia no existen universidades dedicadas por completo a la
investigación. En la Universidad de Antioquia, por ejemplo, una de las más
fructíferas del país en producción de nuevo conocimiento (la segunda según
Scimago), no se tiene disponible ni una sola plaza de tiempo completo para
investigación. Esto quiere decir que los profesores distribuyen su tiempo entre
labores docentes (su contratación principal), extensión, administración e
investigación. Algunos profesores logran adquirir –excepcionalmente– medio
tiempo de investigación para desarrollar labores en este aspecto misional, sin
embargo, son pocos los que consiguen hacerlo. Así las cosas, 40 horas de tiempo
dedicadas a otras labores, diferentes de las misionales, implican ya un gasto
importante de recursos en funciones ajenas –propiamente hablando– a la investigación.
Podría
alegarse que la medición constituye un proceso voluntario. Sin embargo, esta
labor voluntariosa está ligada necesariamente a las posibilidades de
otorgamiento de recursos por parte de Colciencias y de los ofrecidos
internamente por el Sistema Universitario de Investigación de la Universidad de
Antioquia. El no participar en la convocatoria, significa iliquidez para los
grupos de investigación y marginación del sistema.
Es
necesario reconocer que Colciencias ha escuchado la crítica y el debate, y que
ha procurado permitir la participación de los diferentes actores implicados
para la revisión del modelo. Pero también es preciso mencionar que no se ha
logrado todavía una modificación del mismo que resulte cualitativamente
significativa y que permita hacer una medición más eficiente y precisa, que logre reconocer les
peculiaridades epistemológicas de las diferentes áreas del saber. Si se tienen
en cuenta las discusiones realizadas a lo largo de los años, todo indica que
Colciencias no ve razones de peso para aceptar un cambio radical en el modelo
actual. Así las cosas, consideramos prudente y necesario que Colciencias
reconsidere su postura, con el fin de que se logre dar cuenta del desarrollo de
la investigación en sus justas dimensiones a través de un nuevo modelo.
Los 31
grupos, 2 decanaturas y 2 centros de investigación en el área de ciencias
sociales, humanidades y artes de la Universidad de Antioquia consideramos que
el cambio es tanto necesario una necesidad del país, como una oportunidad para
fundar un paradigma histórico en la observación de las dinámicas de la
investigación.
Proponemos
reconocer otras formas de medición, que recojan también las discusiones que
sobre el tema se están dando en la comunidad académica internacional. Si se
requiere medir las capacidades de investigación de las diferentes áreas del
conocimiento, son necesarias diversas
formas de medición,
complementarias en sus
indicadores. Asimismo, es
crucial entender el impacto de las ciencias en otras dimensiones. Abrir
el espectro nos permite comprender sus implicaciones y disminuir las brechas
existentes en temas que hoy podemos considerar huérfanos en tantos aspectos,
como son: la inversión pública y privada
en la ciencia; la disminución de
la pobreza; la equidad en la participación desde la perspectiva de género,
etnia y edad en las ciencias; la ampliación de circuitos de comunicación de la
ciencia; la validación de los resultados de investigación por parte de los
actores sociales sobre los cuales se hacen los estudios; la creación de
lenguajes de comunicación de la ciencia; entre otros muchos indicadores más,
que podrían hacer más pertinentes y eficaces las decisiones que nuestro país
tome en materia de Ciencia, Tecnología e Innovación. Estamos convencidos de que
el consenso de la academia nacional es posible y, en última instancia, es la
mejor alternativa para llegar a una política de Estado sobre el papel de la
investigación en el desarrollo y la sostenibilidad del país.
Se
pretende un modelo con las mismas oportunidades para todas las áreas del
conocimiento; una mirada de la investigación que pondere y estandarice, pero
que a la vez reconozca las particularidades de las áreas y las formas diversas
que ellas tienen de construir el conocimiento. Eso es lo que esperamos de una
próxima convocatoria para la medición de grupos y capacidades en el área de
ciencias sociales, humanidades y artes.
PRESENTA
Decanatura
Facultad de Educación.
Decanatura
Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.
Centro
de Investigaciones Educativas.
Centro
de Investigaciones Sociales y Humanas.
Centro
de Investigaciones y Extensión de la Facultad de Comunicaciones.
Grupo
Género, Subjetividad y Sociedad. Grupo Estudios sobre Juventud.
Grupo
de Investigación de Intervención Social. Grupo Psicología, Psicoanálisis y
Conexiones.
Grupo
de Investigación y Gestión sobre el Patrimonio. Grupo de Historia Moderna y
Contemporánea.
Grupo
de Investigación El Método Analítico. Grupo de Investigación de Psicología
Cognitiva. Grupo de Investigación Redes y Actores Sociales.
Grupo
de Investigación Cultura, Política y Desarrollo Social. Grupo medio Ambiente
Sociedad.
Grupo
de Estudios Interdisciplinarios en Historia General. Grupo de Saber, Poder y Derecho.
Grupo de
Gobierno y Asuntos Públicos.
Grupo
de Investigación Información, Conocimiento y Sociedad. Grupo Cultura, Violencia
y Territorio.
Grupo
Conocimiento, Filosofía, Ciencia, Historia y Sociedad. Grupo Ética.
Grupo
Diverser.
Grupo
de Investigación Matemática, Educación y Sociedad-MES.
Grupo
de Investigación sobre Formación y Antropología Pedagógica e Histórica
-FORMAPH-. Grupo Somos Palabra_ formación y contextos.
Grupo
Unipluriversidad.
Grupo
de Estudios Literarios. GEL.
Grupo
Psicolinguística y Prosodia. AMPER Colombia.
Grupo
de Estudios de Literatura Intelectual Latinoamericana. GELSIL Grupo Colombia: Tradiciones
de la Palabra. CTP.
Grupo
de Estudios Lingüístico Regionales. GELIR. Grupo Comunicación, Periodismo y
Sociedad.
Grupo
Artes Escénicas y del Espectáculo. Grupo Artes y Modelos del Pensamiento. Grupo
de Investigación en Gestión Cultural. Grupo Historia Social.


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