Pronunciamiento nacional,
Organización Colombiana de Estudiantes –OCE-
25 de Octubre de 2013
Desde su nacimiento, la Mesa
Amplia Nacional Estudiantil, MANE, ha establecido tres pilares fundamentales:
i) un programa democrático y antiimperialista, ii) el carácter masivo y
creativo de la movilización y iii) criterios organizativos, que apelan a
mecanismos democráticos para resolver las diferencias. Tales han sido los
elementos definitivos para la consolidación de una herramienta gremial que
permita al estudiantado enfrentar la política educativa de Juan Manuel Santos,
inspirada en los TLC, y construir y defender una propuesta de educación
superior como derecho fundamental y bien común. Estos factores contribuyeron al
desarrollo efectivo de las masivas movilizaciones del año 2011 y el Paro
Nacional Universitario que dio al traste con la lesiva reforma a la Ley 30
propuesta por el gobierno nacional. Acogiendo esa experiencia, en el VIII
Plenario de la MANE celebrado en la Universidad Nacional el 5 y 6 de octubre,
la propuesta de la Organización Colombiana de Estudiantes, OCE, consistió en
retomar el espíritu fundacional que inspiró la creación de este poderoso
instrumento de lucha de los estudiantes.
Tras dos días de discusión
se acordó el llamamiento al Paro Nacional Educativo, cuya principal tarea sería
el cese de actividades académicas previsto para el 16 y 17 de octubre, y la
continuidad del mismo luego del 20 de octubre, dependería de la valoración que
cada universidad hiciera. Los objetivos de esta agenda son: I) el
reconocimiento del déficit presupuestal de $11.3 billones de pesos que acumulan
las universidades públicas y la inyección de una suma importante para paliar su
crisis, II) la instalación de una mesa permanente de discusión con el gobierno
sobre la situación y la reforma de la educación superior, III) la instalación
de mesas locales para resolver los pliegos de ciertas universidades y IV) la
garantía de libertades democráticas para la organización, la movilización y la
protesta.
El panorama nacional que
afronta el movimiento estudiantil, el desarrollo de las tareas previstas para
finalizar el semestre, así como el balance de la movilización en las
universidades son las razones centrales que nos conducen a señalar que el
movimiento estudiantil vive una situación de reflujo, dificultad y
heterogeneidad en el estado de ánimo de los estudiantes y en su capacidad de
movilización. Sólo 4 de las 32 universidades públicas están en cese de
actividades, con objetivos de lucha diversos y, contrario a lo esperado, han
perdido fuerza con el paso del tiempo. Por otro lado, la actuación del gobierno
de Santos, a nivel nacional y local, consiste en dilatar la solución de los
problemas centrales que sufre la universidad colombiana con el objetivo de
propiciar el desgaste, el desespero, la cancelación de semestres y la división
de los estudiantes, actitud que el gobierno ha acompañado con la implementación
de los nuevos lineamientos de la OCDE y del Banco Mundial bajo el formato de
política pública de educación superior y avalada por el CESU.
Sopesar y discutir tales
aspectos de manera democrática en asambleas estudiantiles amplias y
concurridas, debe ser requisito previo para guiar la táctica adoptada en cada
universidad, de manera que permita orientar movilizaciones creativas y
escalonadas o los repliegues que le brinden al estudiantado la opción de salir
cohesionado y fortalecido en defensa de sus postulados. Solo la valoración
precisa del estado de ánimo del estudiantado permitirá trazar una táctica
adecuada para afrontar con suficiencia el momento actual.
A la par de un balance
realista de la condición actual del movimiento estudiantil, debemos blindar,
tanto en materia técnica como en el ámbito académico, la Propuesta Alternativa
de Educación Superior que ha construido la MANE, junto a los demás sectores de
la comunidad educativa, a fin de ofrecerle al país una propuesta que permita
unir, en primer lugar a estudiantes de universidades públicas, privadas, SENA e
instituciones técnicas y tecnológicas, y luego, al grueso de los sectores
sociales en procura de una nueva educación para un país con soberanía,
democracia y paz. Sólo juntando una fuerza de esa magnitud lograremos
transformar la educación superior en Colombia.
En momentos como este lo que
debe guiar el accionar de cada expresión de la MANE es el fortalecimiento de
los acuerdos en la toma de decisiones, el respaldo a las instancias locales y nacionales,
el funcionamiento orgánico de las mesas locales o de los espacios de
coordinación de cada universidad y el restablecimiento de la confianza entre
las diversas expresiones comprometidas con la MANE. Las actuaciones de índole
unilateral sólo conducen a mayor fragmentación del movimiento; que la agenda no
se desarrolle con éxito; suscribir acuerdos vanos con funcionarios
gubernamentales de segundo orden como lo sucedido en el ICETEX; a manejos
unilaterales de las comunicaciones de la Mane; que las tareas pierdan la
contundencia y eficacia requeridas para alcanzar los objetivos convenidos, y en
consecuencia, se expone al movimiento estudiantil a divisiones, derrotas y
desprestigio que minan su avance.
El cese de actividades del
16 y 17 de octubre sirvió para posicionar nuevamente la crisis financiera que
viven las universidades públicas y desnudar la reticencia del Gobierno Nacional
para darle pronta y eficaz solución. Aún así es evidente e innegable que la
movilización no tuvo una contundencia semejante a la de jornadas anteriores.
Por consiguiente, el reto radica en darle continuidad a la agenda trazada
acorde al ánimo del estudiantado en cada universidad, sin atropellar o
desconocer la realidad que vive el movimiento estudiantil, ni mucho menos a
quienes tienen una visión académica o política diferente. Una actuación
desligada del sentir y el anhelo de los estudiantes sólo generará más apatía y
separación entre el accionar de la MANE y el del conjunto del estamento.
Ante las particularidades de
la coyuntura, pretender reemplazar las movilizaciones masivas de la MANE por
acciones aisladas, supone un desconocimiento de las lecciones aprendidas
durante el 2011, y a su vez, expone al movimiento universitario a sufrir serios
tropiezos. Le resta posibilidades de brindar respuestas masivas y oportunas
ante nuevas medidas de orden represivo y privatizador que pretenda aplicar el
Gobierno de Juan Manuel Santos.
La Organización Colombiana
de Estudiantes, OCE, hace un llamado fraternal y unitario a retomar de manera
franca los acuerdos fundacionales de la MANE en los diferentes ámbitos:
programático, organizativo y de movilización, con el objetivo de salvaguardar
la organización gremial más acabada que ha construido el movimiento estudiantil
en décadas, para la defensa de sus intereses y los de la educación superior en
Colombia. Sólo de esta manera sentaremos las bases para preparar la enorme
batalla que se avizora contra la política pública que adelanta el gobierno
Nacional junto con el CESU y que además nos permitirá defender la Propuesta
Alternativa de Educación Superior que hemos construido hombro a hombro al
interior de la MANE.
¡VIVA LA MESA AMPLIA
NACIONAL ESTUDIANTIL!
¡CONFRONTAR LA POLITICA
EDUCATIVA DE SANTOS Y LOS TLC!



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