miércoles, 28 de noviembre de 2012

Más de 60 días de resistencia en Uniamazonía


 
Dos meses cumplió la ocupación pacífica del primer piso del bloque administrativo en la Universidad de la Amazonia por parte del movimiento estudiantil que demanda la solución a un pliego de peticiones de siete puntos, que incluye la elección democrática de las autoridades académicas y la revisión de los costos de las matrículas y demás derechos pecuniarios.
Hasta la fecha ni el rector Leonidas Rico Martínez ni el Consejo Superior del Alma Máter han accedido a la solicitud de conformar una comisión de diálogo paritaria que sea aceptada por las partes en conflicto.

Entre tanto, mientras para la mayoría de los programas académicos de la Uniamazonia las actividades académicas transcurren en una relativa normalidad, incluso en aulas prestadas a los colegios de secundaria, para los estudiantes de Contaduría Pública y Lengua Castellana la situación es incierta pues se mantiene la decisión “castigo” de suspensión del semestre.

En vano


La ministra de Educación, María Fernanda Campo, que visitó Florencia el pasado sábado, se negó a recibir a los estudiantes huelguistas, pese a las los esfuerzos de Aspu y de los representantes estudiantiles que lideran el movimiento de protesta, tanto desde Bogotá como desde esta capital.

A quien si recibió la ministra Campo fue al rector Rico Martínez. Luego en declaraciones para la prensa “rechazó los actos violentos que se han generado en el paro estudiantil de la Universidad de la Amazonia”, sin especificar si se trataba de las agresiones que funcionarios, trabajadores y estudiantes de los ‘grupos de choque’ propinaron a los estudiantes en huelga; como las lesiones causadas a un estudiante a manos de la vicerrectora administrativa Alicia Correa.

Juego de falacias

“Este paro sólo perjudica a estudiantes de los más bajos recursos, los grandes damnificados son los propios estudiantes y a través de las vías de hecho no se solucionan los problemas”, dijo la Ministra de Educación; omitiendo de nuevo el asunto de fondo: que es el alza escandalosa en las matrículas (entre 67% - 153%) y en los derechos pecuniarios (hasta del 700%) y no la protesta lo que en verdad perjudica a los estudiantes más pobres en una de las regiones más pobres del país.

Y nada dijo sobre los ‘semestres’ de cuatro meses y medio ni sobre la contratación ‘basura’ de 103 profesores. Nada dijo sobre el hecho de que la Uniamazonia ocupe el puesto 231 entre 296 instituciones de educación superior ni sobre el déficit de la universidad ni sobre la corrupción. Algún observador bien informado diría que la ministra está como la canción de Chaquira ‘ciega, sorda y muda’; pero no, es solo que se trata de la ministra del gobierno de Juan Manuel Santos, a quien ya los estudiantes derrotaron hace un año, en un primer round, en su lucha por educación de calidad y gratuita para todos los colombianos.

Así las cosas, los llamados de la ministra Campo “para que se levante la protesta”, son vacuos y demagogos.

Derechos de petición

Por otra parte, Ever Pérez presidente de Aspu Uniamazonia, peticionó a los rectores de los colegios y autoridades locales educativas para que informen con base en qué acto administrativo y bajo qué condiciones accedieron a prestar los salones de los colegios a la Universidad; y también sobre que tipo de relaciones contractuales existen entre los rectores y la administración de la Universidad.

Lo anterior porque Aspu considera ilegal trasladar a los estudiantes a otras instalaciones distintas de las propias de la Universidad, con el único propósito cierto de aislar la protesta estudiantil, decisión que muchos profesores y estudiantes han debido acatar bajo amenazas veladas.

Siguen amenazas

Tres nuevos grafitis amenazantes e intimidatorios contra los estudiantes, aparecieron en los muros exteriores del colegio Antonio Ricaurte, sobre la calle 15, a pocos metros de la Universidad de la Amazonia y frente al bar Tropical.

Se desconoce quiénes sean los autores de estos letreros; no obstante, personas afirman a ver mirado a Juan Carlos Chamucero, Carlos Santiago, Carlos Sandoval, a un hombre blanco y mono a quien llaman Keko, a una mujer estudiante de primer semestre de Derecho y a otras personas, la noche del sábado y el domingo en esas mismas inmediaciones; al parecer a Chamucero lo miraron portando una mochila y un aerosol.

Este medio de comunicación solicita a las autoridades que investiguen estos grafites, para lo cual se hace necesario la práctica de pruebas grafológicas a las personas antes mencionadas, puesto que es de público conocimiento que ellas son opositoras furibundas del movimiento estudiantil.

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